lunes, 11 de marzo de 2019

DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO


                         
REVOLUCIÓN FRANCESA
ACTIVIDADES 

DECLARACIÓN DE LOS DERECHOS DEL HOMBRE Y DEL CIUDADANO
Los historiadores suelen señalar que la Revolución Francesa fue una “revolución burguesa”. Este concepto indica que las transformaciones que produjo este proceso  histórico dieron lugar a un nuevo tipo de sociedad en la cual el sector social y político  preponderante pasó a ser la burguesía, y no la nobleza, como en el antiguo régimen. Esto no quiere decir que sus actores fuesen exclusivamente los burgueses. Así, en la Revolución Francesa  participaron, como miembros del Tercer Estado, otros grupos sociales (campesinos, artesanos, trabajadores asalariados). Pero las transformaciones políticas, jurídicas y culturales que introdujo dieron lugar a una sociedad burguesa.

LA LIBERTAD Y LA IGUALDAD JURÍDICA

En el caso de la Revolución Francesa, un aspecto fundamental que la muestra como una “revolución burguesa” fue el establecimiento de la igualdad jurídica, es decir que, más allá de sus diferencias de riqueza y de nacimiento, a todos los habitantes de Francia se les aplicasen las mismas leyes. Al mismo tiempo, consagró una serie de derechos fundamentales para asegurar las libertades individuales.
Estos principios fueron consagrados en la Declaración de los derechos del hombre y del ciudadano, aprobada por la Asamblea Nacional y publicada el 26 de agosto de 1789.Ese documento marcaba el nacimiento de la nueva sociedad, ya que reunía las aspiraciones de la burguesía a que se puso fin a los privilegios de que gozaba la nobleza y a las arbitrariedades del absolutismo.
ARTICULO 1. Los hombres nacen y permanecen libres e iguales en derechos. Las distinciones sociales solo pueden fundarse en la utilidad común.
ARTICULO 2. La finalidad de toda asociación política es la conservación de los derechos naturales e imprescriptibles del hombre. Tales derechos son la libertad, la propiedad, la seguridad y la resistencia a la opresión.
ARTICULO 3. El principio de toda soberanía reside esencialmente en la Nación. Ningún cuerpo, ningún individuo, pueden ejercer una autoridad que no emane expresamente de ella.
ARTICULO 4. La libertad consiste en poder hacer todo aquello que no perjudique a otro; por eso, el ejercicio de los derechos naturales de cada hombre no tiene otros límites que los que garantizan a los demás miembros de la sociedad el goce de estos mismos derechos. Tales límites solo pueden ser determinados por la ley.      
ARTICULO 5. La ley solo tiene derecho a prohibir los actos perjudiciales para la sociedad. Nada que no esté prohibido por la ley puede ser impedido, y nadie puede ser constreñido a hacer algo que esta no ordene.
ARTICULO 6. La ley es la expresión de la voluntad general. Todos los ciudadanos tienen derecho a contribuir a su elaboración, personalmente o por medio de sus representantes. Debe ser la misma para todos, ya sea que proteja o que sancione. Todos los ciudadanos, al ser iguales ante ella, son igualmente admisibles en toda dignidad, cargo o empleo público, según su capacidad y sin otra distinción que la de sus virtudes y sus talentos.
ARTICULO 7. Ningún hombre puede ser acusado, arrestado o detenido, sino en los casos determinados por la ley y con arreglo a las formas que esta ha prescrito. Quienes soliciten, cursen, ejecuten o hagan ejecutar órdenes arbitrarias deberán ser castigados; pero todo ciudadano convocado o aprehendido en virtud de la ley debe obedecer de inmediato; es culpable si opone resistencia.  
ARTICULO 8. La ley solo debe establecer penas estricta y evidentemente necesarias, y nadie puede ser castigados sino en virtud de una ley establecida y promulgada con anterioridad con anterioridad al delito, y aplicaba legalmente.
ARTICULO 9. Puesto  que todo hombre se presume inocente mientras no sea  declarado culpable, si se juzga indispensable detenerlo, todo rigor que no sea necesario para apoderarse de su persona debe ser severamente reprimido por la ley.
ARTICULO 10. Nadie debe ser incomodado por sus opiniones, inclusive religiosas, a condición de que su manifestación no perturbe el orden público establecido por la ley.
ARTICULO 11. La libre comunicación de pensamientos y de opiniones es uno de los derechos más preciosos del hombre; en consecuencia, todo ciudadano puede hablar, escribir e imprimir libremente, a cambio de responder del abuso de esta libertad en los casos determinados por la ley.
ARTICULO 12. La garantía de los derechos del hombre y del ciudadano necesita de una fuerza pública, por lo tanto, esta fuerza ha sido instituida en beneficio de todos, y no para el provecho particular de aquellos a quienes ha sido encomendada.
ARTICULO 13. Para el mantenimiento de la fuerza pública y para los gastos de administración, resulta indispensable una contribución común; esta debe repartirse equitativamente entre los ciudadanos, proporcionalmente a su capacidad.
ARTICULO 14. Todos los ciudadanos tienen el derecho de comprobar, por sí mismos o a través de sus representantes, la necesidad de la contribución pública, de aceptarla libremente, de vigilar su empleo y de determinar su prorrata, su base, su recaudación y su duración.
ARTICULO 15. La sociedad tiene derecho a pedir cuentas de su gestión a todo agente público.
ARTICULO 16. Toda la sociedad en la cual no esté establecida la garantía de los derechos, ni determinada la separación de los poderes, carece de Constitución.
ARTICULO 17. Al ser la propiedad  un derecho inviolable y sagrado, nadie puede ser privado de ella, salvo cuando la necesidad pública, legalmente comprobada, lo exija de modo evidente, y a condición de una justa y previa indemnización.

martes, 5 de marzo de 2019

UNA SOCIEDAD FUNDAMENTALMENTE RURAL




LECTURA COMPLEMENTARIA

LA REVOLUCION FRANCESA



EL ANTIGUO REGIMEN


La Sociedad del Antiguo Régimen fue el escenario  de la Revolución y, al mismo tiempo, el contexto en el que se constituyeron sus protagonistas colectivas.



UNA SOCIEDAD FUNDAMENTALMENTE RURAL


A mediados del siglo XVIII, las sociedades europeas estaban organizadas de un modo muy diferente del que tienen en la actualidad. En Francia, de una población total de unos 23.000.000 de  habitantes, más del 80% vivía en las zonas rurales. París, la capital, tenía alrededor de 600.000 habitantes. Asimismo, la precariedad de los sistemas de transporte y de comunicación acentuaba el carácter rural de la Francia del Antiguo Régimen. La aldea continuaba siendo, entonces, el lugar en el que transcurría gran parte de la vida colectiva de los campesinos.
Los productos agrícolas eran la base de la alimentación de la sociedad y, por lo tanto, un elemento importante de la economía del Antiguo Régimen. El gasto en pan podía significar la mitad del dinero dedicado al consumo de una familia de los sectores populares; en consecuencia, los aumentos en el precio del pan solían provocar motines en las ciudades. Una mala cosecha, a su vez, condenaba al hambre    a numerosos campesinos. Estos datos muestran con claridad el tipo de sociedad características del Antiguo Régimen. Así, el historiador Georges Lefebvre afirma en su obra, El gran pánico de 1789. La Revolución Francesa y los campesinos que “En vísperas de la Revolución, para la inmensa mayoría de los franceses el gran enemigo era el hambre”.




BUENOS AIRES VIVE DÍAS CONVULSIONADOS




LECTURA COMPLEMENTARIA


LA REVOLUCION EN EL RIO DE LA PLATA


DE LAS INVASIONES A LA REVOLUCION DE MAYO

El proceso de la Independencia del Río de la Plata se inició en Buenos Aires en 1810. Al quedar vacante el trono en España, un Cabildo Abierto decidió que las autoridades españolas fueron reemplazadas por una junta de gobierno. 



BUENOS AIRES VIVE DÍAS CONVULSIONADOS

Se podría decir que el día 22 de mayo dejó de existir el orden colonial en Buenos Aires; sin embargo, aún no se sabía qué tipo de autoridad lo iba a reemplazar: El 23 de mayo, el Cabildo ordinario asumió el poder vacante para crear al día siguiente una junta presidida por el ex virrey Cisneros. Los sectores que habían promovido la reunión del Cabildo Abierto no aceptaron esta decisión, que contradecía el argumento de la reasunción de la soberanía por el pueblo. Como muestra de su rechazo, movilizaron a un sector de la población hacia la plaza. El poder que los comandantes de milicia habían adquirido sobre sus tropas luego de las Invasiones Inglesas les sirvió como elemento de presión para imponer sus posiciones frente a las autoridades españolas. Muchos de estos comandantes se convirtieron en 1810 en jefes del proceso revolucionario.
Finalmente, el 25 de mayo, luego  de la definitiva renuncia del virrey, se formó la “Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Sr. Dn. Fernando VII”¸ presidida por Saavedra. Los secretarios de la Primera Junta eran los abogados Mariano Moreno y Juan José Paso; los vocales eran los abogados Manuel Belgrano y Juan José Castelli, los comerciantes españoles Juan Larrea y Domingo Matheu, el eclesiástico Manuel Alberti y el hacendado y militar Miguel de Azcuénaga. Es decir, la Primera Junta estaba integrada por un espectro de personajes que iba desde comandante de milicias, abogados y periodistas hasta ricos comerciantes de la ciudad.
CABILDO ABIERTO: Figura institucional utilizada en tiempos coloniales para reunir a los vecinos de una ciudad – previamente convocados por el Cabildo – para discutir cuestiones de interés común. En el Río de la Plata, si bien no fue frecuente este tipo de convocatoria en la época colonial, sí lo fue luego de 1810.
   


Baltasar Hidalgo de Cisneros. (Museo Naval de Madrid).

BUENOS AIRES CONVOCA A UN CABILDO ABIERTO



LECTURA COMPLEMENTARIA 

LA REVOLUCION EN EL RIO DE LA PLATA


DE LAS INVASIONES A LA REVOLUCION DE MAYO

El proceso de la Independencia del Río de la Plata se inició en Buenos Aires en 1810. Al quedar vacante el trono en España, un Cabildo Abierto decidió que las autoridades españolas fueron reemplazadas por una junta de gobierno.  



BUENOS AIRES CONVOCA A UN CABILDO ABIERTO

El 22 de mayo de 1810 se convocó a los “vecinos más distinguidos” de la ciudad de Buenos Aires a un Cabildo Abierto. Es preciso tener en cuenta que la condición de vecino sólo era otorgada a aquellos que reunían ciertos requisitos: ser casados, estar afincados en el lugar, tener propiedad en la ciudad y acreditar notoriedad pública. De manera que sólo una parte minoritaria de la población de una ciudad podía participar en un Cabildo Abierto y, además, quedaba excluida toda la población rural. En Buenos Aires, por ejemplo, en 1810 había aproximadamente  40.000 habitantes en la ciudad y cerca de 32.000 habitantes en la campaña rural; sin embargo, para el Cabildo Abierto se enviaron  450 invitaciones. Finalmente se presentaron sólo 251 vecinos.
¿Qué se discutió ese día en el cabildo? En primer término, qué posición se debía asumir frente al poder vacante a causa del cautiverio del rey. Los criollos apelaron en primer lugar al mismo argumento utilizado por las juntas formadas en España y en el resto de América, al quedar vacante  la corona: el derecho de los pueblos a reasumir la soberanía. Sin embargo, la teoría de la reasunción de la soberanía tropezó con el argumento de que si la soberanía debía volver a “los pueblos”, no podía el pueblo de Buenos Aires decidir  él solo por todos los demás que formaban parte del Virreinato. El problema se resolvió parcialmente: ante la urgencia de la situación, los concurrentes al Cabildo Abierto dejaron en manos  de las autoridades del Cabildo el poder declarado vacante, con el compromiso de elegir  en el seno de ese Cabildo a las nuevas autoridades. Así, el Cabildo de Buenos Aires  formó “provisoriamente” una Junta de Gobierno, hasta tanto se convocara a los demás pueblos a que eligieran a sus representantes para formar una junta de “todos los pueblos” del ya extinguido Virreinato del Río de la Plata.



DE LAS INVASIONES A LA REVOLUCIÓN DE MAYO

LECTURA COMPLENTARIA


LA REVOLUCIÓN EN EL RIO DE LA PLATA


DE LAS INVASIONES A LA REVOLUCIÓN DE MAYO

El proceso de la Independencia del Río de la Plata se inició en Buenos Aires en 1810. Al quedar vacante el trono en España, un Cabildo Abierto decidió que las autoridades españolas fueron reemplazadas por una junta de gobierno. 

LAS INVASIONES INGLESAS

En 1806 y en 1807, las fuerzas británicas intentaron conquistar la capital del Virreinato del Río de la Plata. La consecuencia más importante de esta invasión – que culminó con la reconquista de Buenos Aires y la ratificación de la fidelidad al rey de España – fue la militarización de la elite urbana porteña. Los comandantes y jefes de los cuerpos milicianos – que eran elegidos por sus propias tropas – improvisaron la defensa frente al invasor y se convirtieron en héroes de la reconquista del Río de la Plata.
El protagonismo de las milicias urbanas durante las invasiones dejó el dominio militar de Buenos Aires en manos de las fuerzas criollas. De manera que, cuando en 1808 se conocieron en el Río de la Plata los sucesos de Bayona y la situación creada en España luego de la abdicación del rey, las milicias urbanas, comandadas por el coronel Cornelio Saavedra, se decidieron a actuar. Este sector miliciano junto con un grupo de la elite porteña – en el que se encontraban Mariano Moreno y Manuel Belgrano – presionaron al entonces virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros con el fin de convocar a un Cabildo Abierto para discutir qué posición debían tomar frente al trono vacante.


Invasiones inglesas a Buenos Aires, pintado por Madrid Martínez, litografía de 1807