martes, 5 de marzo de 2019

BUENOS AIRES VIVE DÍAS CONVULSIONADOS




LECTURA COMPLEMENTARIA


LA REVOLUCION EN EL RIO DE LA PLATA


DE LAS INVASIONES A LA REVOLUCION DE MAYO

El proceso de la Independencia del Río de la Plata se inició en Buenos Aires en 1810. Al quedar vacante el trono en España, un Cabildo Abierto decidió que las autoridades españolas fueron reemplazadas por una junta de gobierno. 



BUENOS AIRES VIVE DÍAS CONVULSIONADOS

Se podría decir que el día 22 de mayo dejó de existir el orden colonial en Buenos Aires; sin embargo, aún no se sabía qué tipo de autoridad lo iba a reemplazar: El 23 de mayo, el Cabildo ordinario asumió el poder vacante para crear al día siguiente una junta presidida por el ex virrey Cisneros. Los sectores que habían promovido la reunión del Cabildo Abierto no aceptaron esta decisión, que contradecía el argumento de la reasunción de la soberanía por el pueblo. Como muestra de su rechazo, movilizaron a un sector de la población hacia la plaza. El poder que los comandantes de milicia habían adquirido sobre sus tropas luego de las Invasiones Inglesas les sirvió como elemento de presión para imponer sus posiciones frente a las autoridades españolas. Muchos de estos comandantes se convirtieron en 1810 en jefes del proceso revolucionario.
Finalmente, el 25 de mayo, luego  de la definitiva renuncia del virrey, se formó la “Junta Provisional Gubernativa de las Provincias del Río de la Plata a nombre del Sr. Dn. Fernando VII”¸ presidida por Saavedra. Los secretarios de la Primera Junta eran los abogados Mariano Moreno y Juan José Paso; los vocales eran los abogados Manuel Belgrano y Juan José Castelli, los comerciantes españoles Juan Larrea y Domingo Matheu, el eclesiástico Manuel Alberti y el hacendado y militar Miguel de Azcuénaga. Es decir, la Primera Junta estaba integrada por un espectro de personajes que iba desde comandante de milicias, abogados y periodistas hasta ricos comerciantes de la ciudad.
CABILDO ABIERTO: Figura institucional utilizada en tiempos coloniales para reunir a los vecinos de una ciudad – previamente convocados por el Cabildo – para discutir cuestiones de interés común. En el Río de la Plata, si bien no fue frecuente este tipo de convocatoria en la época colonial, sí lo fue luego de 1810.
   


Baltasar Hidalgo de Cisneros. (Museo Naval de Madrid).

BUENOS AIRES CONVOCA A UN CABILDO ABIERTO



LECTURA COMPLEMENTARIA 

LA REVOLUCION EN EL RIO DE LA PLATA


DE LAS INVASIONES A LA REVOLUCION DE MAYO

El proceso de la Independencia del Río de la Plata se inició en Buenos Aires en 1810. Al quedar vacante el trono en España, un Cabildo Abierto decidió que las autoridades españolas fueron reemplazadas por una junta de gobierno.  



BUENOS AIRES CONVOCA A UN CABILDO ABIERTO

El 22 de mayo de 1810 se convocó a los “vecinos más distinguidos” de la ciudad de Buenos Aires a un Cabildo Abierto. Es preciso tener en cuenta que la condición de vecino sólo era otorgada a aquellos que reunían ciertos requisitos: ser casados, estar afincados en el lugar, tener propiedad en la ciudad y acreditar notoriedad pública. De manera que sólo una parte minoritaria de la población de una ciudad podía participar en un Cabildo Abierto y, además, quedaba excluida toda la población rural. En Buenos Aires, por ejemplo, en 1810 había aproximadamente  40.000 habitantes en la ciudad y cerca de 32.000 habitantes en la campaña rural; sin embargo, para el Cabildo Abierto se enviaron  450 invitaciones. Finalmente se presentaron sólo 251 vecinos.
¿Qué se discutió ese día en el cabildo? En primer término, qué posición se debía asumir frente al poder vacante a causa del cautiverio del rey. Los criollos apelaron en primer lugar al mismo argumento utilizado por las juntas formadas en España y en el resto de América, al quedar vacante  la corona: el derecho de los pueblos a reasumir la soberanía. Sin embargo, la teoría de la reasunción de la soberanía tropezó con el argumento de que si la soberanía debía volver a “los pueblos”, no podía el pueblo de Buenos Aires decidir  él solo por todos los demás que formaban parte del Virreinato. El problema se resolvió parcialmente: ante la urgencia de la situación, los concurrentes al Cabildo Abierto dejaron en manos  de las autoridades del Cabildo el poder declarado vacante, con el compromiso de elegir  en el seno de ese Cabildo a las nuevas autoridades. Así, el Cabildo de Buenos Aires  formó “provisoriamente” una Junta de Gobierno, hasta tanto se convocara a los demás pueblos a que eligieran a sus representantes para formar una junta de “todos los pueblos” del ya extinguido Virreinato del Río de la Plata.



DE LAS INVASIONES A LA REVOLUCIÓN DE MAYO

LECTURA COMPLENTARIA


LA REVOLUCIÓN EN EL RIO DE LA PLATA


DE LAS INVASIONES A LA REVOLUCIÓN DE MAYO

El proceso de la Independencia del Río de la Plata se inició en Buenos Aires en 1810. Al quedar vacante el trono en España, un Cabildo Abierto decidió que las autoridades españolas fueron reemplazadas por una junta de gobierno. 

LAS INVASIONES INGLESAS

En 1806 y en 1807, las fuerzas británicas intentaron conquistar la capital del Virreinato del Río de la Plata. La consecuencia más importante de esta invasión – que culminó con la reconquista de Buenos Aires y la ratificación de la fidelidad al rey de España – fue la militarización de la elite urbana porteña. Los comandantes y jefes de los cuerpos milicianos – que eran elegidos por sus propias tropas – improvisaron la defensa frente al invasor y se convirtieron en héroes de la reconquista del Río de la Plata.
El protagonismo de las milicias urbanas durante las invasiones dejó el dominio militar de Buenos Aires en manos de las fuerzas criollas. De manera que, cuando en 1808 se conocieron en el Río de la Plata los sucesos de Bayona y la situación creada en España luego de la abdicación del rey, las milicias urbanas, comandadas por el coronel Cornelio Saavedra, se decidieron a actuar. Este sector miliciano junto con un grupo de la elite porteña – en el que se encontraban Mariano Moreno y Manuel Belgrano – presionaron al entonces virrey Baltasar Hidalgo de Cisneros con el fin de convocar a un Cabildo Abierto para discutir qué posición debían tomar frente al trono vacante.


Invasiones inglesas a Buenos Aires, pintado por Madrid Martínez, litografía de 1807


jueves, 31 de enero de 2019

LAS GRANDES MIGRACIONES – La Segunda Fase de la Revolución Industrial




LECTURA COMPLEMENTARIA

LAS GRANDES MIGRACIONES – La Segunda Fase de la Revolución Industrial

Debido al cambio en la estructura económica de los países industrializados, un gran número  de campesinos abandono las zonas rurales y se dirigió a las ciudades en busca de trabajo. 


Los recién llegados, al no contar con la capacitación técnica adecuada para el trabajo fabril, se dedicaron a otras tareas.
Los hombres se emplearon en la construcción de las redes ferroviarias, en la edificación de viviendas, o instalaron modestos comercios; las mujeres, en cambio, se desempeñaron en el servicio doméstico.

A medida que la población de las ciudades aumentaba, también crecían el desempleo y la marginación social. La burguesía gobernante fomento la emigración  hacia otras regiones del mundo, ya que cuantos menos habitantes hubiera más se reduciría el índice de desocupación.

Este gran movimiento de población fue facilitado por las mejores en los medios de transporte. Los viajes en buques de vapor se hicieron más cortos (en promedio, tardaban quince días en cruzar el Atlántico), y los pasajes, más baratos. Estados Unidos, Argentina y Australia fueron los Estados hacia donde se dirigió la mayor parte de la población europea expulsada por la pobreza.

Los inmigrantes tuvieron que afrontar grandes dificultades para instalarse y vivir en estos nuevos destinos. Muchas veces debieron aprender un nuevo idioma, adaptarse a otras costumbres y desempeñar un nuevo oficio. A causa de la especulación con los precios de las tierras y a la existencia de latifundios, los inmigrantes debieron instalarse en las ciudades portuarias. Estas se europeizaron y crecieron a un ritmo tan vertiginoso que se originó un rápido  proceso de urbanización.
EXODO RURAL - ANTONIO ROCCO

No todos los europeos que llegaron se quedaron en los países de destino; debido a las duras condiciones de vida, algunos optaron por regresar a su país de origen.
Las consecuencias  de este fenómeno inmigratorio fueron muy importantes. En el viejo continente se redujo considerablemente el índice de desocupación y se alivió la tensión social, producto del descenso demográfico y de los envíos de dinero que los emigrados hacían a sus parientes. En las regiones receptoras, los cambios fueron aún más importantes. Los nuevos Estados vieron crecer aceleradamente su población y sus ciudades, y comenzó una transformación radical de su estructura social y económica.

ENCICLOPEDIA ESTUDIANTIL DE LA
HISTORIA UNIVERSAL – VOL II
AÑO 2012
      


FERROCARRILES Y AUTOMÓVILES – La Segunda Fase de la Revolución Industrial


LECTURA COMPLEMENTARIA

FERROCARRILES Y AUTOMÓVILES – La Segunda Fase de la Revolución Industrial

A mediados del siglo XIX numerosos países poseían una amplia red de carreteras y un vasto sistema de comunicación fluvial. Hacia fines de la centuria aparecieron nuevos medios de transporte, que cobrarían gran trascendencia en el siglo XX: el ferrocarril y el automóvil.

EL FERROCARRIL

Hacia el año 1600, ya existía un muy primitivo “ferrocarril”, que consistía en dos vías angostas que facilitaban el deslizamiento de cargamentos, impulsados por caballos. En 1829, Georges Stephenson creó la “Rocket”, una locomotora impulsada a vapor, reemplazando a los caballos. Pronto fue adoptada por los propietarios mineros. En 1830 se inauguró la línea Liverpool – Manchester,  que conectaba el puerto con una ciudad fabril. En 1850,  el ferrocarril se había extendido por toda Inglaterra. Se había comenzado también el transporte de pasajeros, lo que resultó el mayor negocio del ferrocarril. El desarrollo de este nuevo transporte fue llevado a otros países por Inglaterra,  que se aseguraba,  de este modo, los beneficios económicos.

LOS PRIMEROS AUTOMÓVILES

El automóvil tuvo su origen en el carro de vapor, fabricado por Nicolás Joseph Cugnot a fines del siglo XVIII. Los ingenieros ingleses construyeron, entre 1820 y 1840, gran cantidad de vehículos autopropulsados con vapor, para transportar los minerales por las carreteras.
Estos gigantescos y ruidosos vehículos no pudieron  competir con los ferrocarriles, por lo que se detuvo su producción. Años más tarde, se realizaron distintos intentos con motores propulsados con gas, aire comprimido o electricidad, pero sus resultados no fueron satisfactorios.
NICOLAS JOSEPH CUGNOT
En Francia también se realizaron pruebas con motores de bencina y se construyeron excelentes máquinas de vapor. El paso trascendental se dio entre 1885 y 1887,  cuando los alemanes Karl Benz y Gottlieb Daimier construyeron los primeros automóviles con motor de gasolina. Para ello, fue importante la invención del neumático  por Dunlop y Michelin. Estos primeros vehículos tenían tres ruedas y desarrollaban velocidades inferiores a 40 kilómetros por hora. En los Estados Unidos también se desarrollaron prototipos. En el año 1891, Lambert  construyo el primer automóvil de gasolina del país. 

HENRY FORD

En la última década del siglo XIX, Henry Ford dio gran impulso a la incipiente industria automotriz. En vísperas de la Primera Guerra Mundial, la mitad de los automóviles del mundo se producían y circulaban en Estados Unidos. Este fenómeno se debió,  en gran medida, a las grandes distancias que se debían cubrir y los mayores avances en el trabajo en serie.

ENCICLOPEDIA ESTUDIANTIL DE LA
HISTORIA UNIVERSAL – VOL II
AÑO 2012

sábado, 22 de septiembre de 2018



MANUAL DEL JUGADOR - 3.0 


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FICHA DE PERSONAJES 



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MATERIAL COMPLEMENTARIOS


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jueves, 31 de mayo de 2018

EL TRABAJO EN LA ERA INDUSTRIAL




En los últimos 300 años, el proceso productivo de bienes y servicios se ha visto transformado cuantitativa y cualitativamente en una dimensión muy superior a lo que había sido anteriormente. Los grandes inventos y descubrimientos que se comenzaron a realizar en el siglo XVII, motivaron una drástica transformación en la organización política, social y económica de la sociedad. La estructura feudal, heredada del Imperio Romano, se verificó, progresivamente, incapaz para albergar los nuevos fenómenos que producía la aparición del motor precursor y causa de un nuevo ritmo de producción.
Nace así una nueva forma de convivencia humana, fundamentada en una nueva concepción del hombre y su situación en el universo. Nace lo que, hasta hoy, conocemos como sistema liberal capitalista.
Una nueva relación – la del hombre con la máquina- vino a determinar nuevas vivencias, hábitos y situaciones individuales y sociales. Lo que podríamos denominar el elemento objetivo, referido a la maternidad del instrumento y del producto, pasó a ser determinante en el proceso de producción a expensas del “elemento subjetivo”, el propio trabajador, sus sensaciones y sentimientos. Una especie de supremacía que influiría  en muchos otros ordenes de la vida del hombre y el universo que lo rodea.
De alguna  manera, el trabajo realizado en esas condiciones pasó a constituirse en el elemento integrador el individuo a la sociedad. Llegó a ser, incluso, el forjador de la propia identidad personal en el conjunto social. La mayoría de los individuos se sentían integrados al conjunto y reconocidos por los demás por categorías estrictamente laborales. No parece casual el habito cultural que nos inclina a colocar nuestro oficio o profesión junto al nombre y apellido que nos identifica como  miembros de la sociedad a la que pertenecemos. Lo mismo sucede en cuanto a lo económico y la seguridad personal y familiar, presente y futura.
El trabajo, en definitiva, constituía el eje de la organización social. No se trataba, por supuesto, de una situación ideal. Las distorsiones, traducidas en injusticia, desigualdades, atentados graves a la naturaleza en la utilización de los recursos, manipulación de las personas y otros muchos  horrores formaron parte de la experiencia de la era industrial.  
Teresa Eggers- Brass, Editorial Maipue