jueves, 20 de abril de 2017

LA POLITICA Y LO POLITICO


Como ven, a medida que las sociedades se complejizaban, la política incorporaba otros temas y actividades e iba pasando de una práctica relativa al gobierno de la comunidad a un espacio donde el Estado se relacionaba con la sociedad civil, con el mercado, con organizaciones que representaban intereses y sectores, etc.
Esos sectores tenían y tienen intereses distintos: nunca existió una sociedad sin conflictos y las sociedades modernas exacerbaron esta cuestión. Las sociedades siempre han presentado una distribución desigual: por un lado, están quienes ejercen el poder y la dominación y, por otro, los desfavorecidos que tratan de mejorar su situación.
En la tradición marxista, cuya base se encuentra en los trabajos de Karl Marx y Friedrich Engels del siglo XIX, el conflicto tenía que ver con la dominación de una clase sobre otra: el poder político estaba encarnado en el Estado, pero se originaba en la estructura económica en la que unos eran propietarios de los medios de producción (burguesía), y otros, desposeídos de ella (proletarios).
Para Marx y Engels, la única manera de revertir esa dominación era a través de una revolución para conquistar por la fuerza al Estado. Una vez logrado ese objetivo, la revolución anularía la propiedad privada para modificar la conformación del poder económico y la consecuente dominación de clases. Esta transformación se presentaba en la visión marxista como “el interés general” y era el fundamento de la actividad política.
Con el paso del tiempo, ya en una época contemporánea, al conflictividad sociales torno cada vez más fuerte y más compleja debido a la presencia de intereses mas variados y por la fortaleza creciente del mercado en detrimento de los Estados.
En la actualidad, predomina la idea de que la política consiste en ejercer el poder y encauzar el conflicto por medio de consensos en el contexto del sistema democrático y no a través de la práctica revolucionaria.


De este modo, la política es hoy un ámbito en el que se lucha por el poder, se resuelven conflictos y se establecen leyes que, a través del Estado, obligan a los habitantes a actuar de determinada manera con el riesgo de recibir sanciones.
Algunos autores – como la politóloga belga  Chantal Mouffe – definen el espacio de conflictos entre grupos sociales con intereses opuestos en una sociedad con el nombre de  “lo político”, que es diferente de la “la política”. Según esta postura, “la política” es el conjunto de prácticas e instituciones a través de las cuales se crea un terminado orden, que organiza la coexistencia humana en el contexto de la conflictividad derivada de lo político.

“Política y Ciudadanía”. Santillana 

martes, 25 de octubre de 2016

LA GRAN VERDAD: ¿DE QUIEN ES LA “CULPA”? – Monologo de Tato Bores

-¡La culpa de todo la tiene el Ministro de Economía – dijo uno.
-¡No señor! – dijo el ministro de Economía mientras buscaba un mango debajo del zócalo – La culpa de todo la tienen los evasores.
-¡Mentiras! – dijeron los evasores mientras cobraban el 50 por ciento en negro y el otro 50 por ciento también  negro – La culpa de todo la tienen los que nos quieren matar con tanto impuesto.
-¡Falso! – dijeron los de la DGI mientras preparaban un nuevo impuesto al estornudo – La culpa  de todo la tienen la patria contratista; ellos se llevaron toda la guita.
-¡Pero, por favor…! – dijo un empresario de la patria contratista mientras cobraba peaje a la entrada de las escuelas públicas- La culpa de todo la tienen los de la patria financiera.
-¡Calumnias!- dijo un banquero mientras depositaba a su madre a siete días- La culpa de todo la tienen los corruptos no tienen moral.
-¡Se equivoca! – dijo un  corrupto mientras vendía a cien dólares un libro que se llamaba “Haga su propio curro” pero que realidad, sólo contenía páginas en blanco – La culpa de todo la tiene la burocracia que hace aumentar el gasto público.
-¡No es cierto!- dijo un empleado público mientras con una mano se rascaba el pupo y con la otra el trasero – La culpa de todo la tienen los políticos  que prometen  una cosa para nosotros y hacen otra para ellos.
- ¡Eso es pura maldad! Dijo un diputado mientras preguntaba dónde quedaba el edificio del Congreso – La culpa de todo la tienen los dueños de la tierra  que no nos dejaron nada.
-¡Patrañas! – dijo un terrateniente mientras contaba hectáreas, vacas, ovejas, peones y recordaba antiguos viajes a Francia y añoraba el placer de tirar  manteca al techo – La culpa de todo la tienen los comunistas.
-¡Perversos! – dijeron los del polit-buró local mientras bajaban línea para elaborar el duelo – La culpa de todo la tiene la guerrilla trotskista.
-¡Verso!- dijo un guerrillero mientras armaba un coche – bomba para salvar la humanidad – La culpa de todo la tienen los fascistas.
- ¡Malvados! – dijo un fascistas mientras quemaba una parva de libros juntamente con el librero – La culpa de todo la tienen los judíos.
-¡Racistas! – dijo un sionista mientras miraba torcido a un coreano del Once – La culpa de todo la tienen los curas que siempre se meten  en lo que no les importa.
-¡Blasfemia! – dijo un obispo mientras fabricaba ojos de agujas como para que pasaran diez camellos al trote- La culpa de todo la tienen los científicos que  creen en el Big Bang y no en Dios.
-¡Error! – dijo un científico mientras diseñaba una bomba capaz de matar más gente en menos tiempo con menos ruido y mucho más barata- La culpa de todo la tienen los padres que no educan a sus hijos.
-¡Infamia! – dijo un padre mientras trataba de recordar cuantos hijos tenia exactamente – La culpa de todo la tienen los ladrones que nos dejan vivir.
-¡Me ofenden!- dijo un ladrón mientras arrebataba una cadenita a una jubilada y, de paso, la tiraba debajo del tren – La culpa de todo la tiene los policías que tienen el gatillo fácil y la pizza abundante.
-¡Minga!- dijo un policía mientras primero tiraba y después preguntaba – La culpa de todo la tiene la Justicia que permite que los delincuentes entren por una puerta y salgan por la otra.
-¡Desacato!- dijo un juez mientras cosía pacientemente un expediente de más de quinientas fojas que luego, a la noche, volvería a descoser – La culpa de todo la tienen los militares  que siempre se creyeron los dueños de la verdad y los salvadores de la patria.
-¡Negativo! – dijo un coronel mientras ordenaba a su asistente  que fuera preparando buen tiempo para el fin de semana – La culpa de todo la tienen los jóvenes de pelo largo.
-¡Ustedes están del coco!- dijo un joven mientras pedía explicaciones de por qué para ingresar a la facultad había que saber leer y escribir – La culpa  de todo la tienen los ancianos por dejarnos el país que nos dejaron.
-¡Embusteros!- dijo un señor mayor mientras pregonaba que para volver a las viejas buenas épocas nada mejor que una buena guerra mundial.  – La culpa de todo la tienen los periodistas porque junto con la noticia aprovechan para contrabandear ideas y negocios propios.
-¡Censura! – dijo un periodista mientras con los dedos cruzados, rezaba por la violación y el asesinato nuestro de cada día. – La culpa de todo la tiene el imperialismo.
-¡Thats not true!  (¡Eso no es cierto!) – dijo un imperialista    mientras cargaba en su barco un trozo de territorio con su subsuelo, su espacio aéreo y su gente incluida – The ones to blame are the sepoy, that allowed us to take even the cat (la culpa la tienen los cipayos que nos permitieron llevarnos hasta el gato)-.
-¡Infundios! – dijo un cipayo mientras marcaba en un plano las provincias más rentables!- La culpa de todo la tiene “Magoya”…
-¡Paren la mano!- dije yo mientras me protegía detrás de un buzón.- Yo sé quién tiene la culpa de todo. La culpa de todo la tiene El Otro: ¡El otro siempre tiene la culpa!.
-¡Eso, eso!- exclamaron todos a coro – El señor tiene razón: ¡La culpa de todo la tiene El Otro!.

Dicho lo cual, después de gritar un rato, romper algunas vidrieras y/o pagar alguna solicitada, y/o concurrir a algún programa de opinión en televisión (de acuerdo con cada estilo), nos marchamos a nuestras casas por ser ya la hora de cenar y porque el culpable ya había sido descubierto. Mientras nos íbamos no podíamos dejar de pensar: ¡Que flor de guacho que resultó ser El Otro…!

LA GRAN VERDAD: ¿DE QUIEN ES LA “CULPA”? – Monologo de Tato Bores
MAURICIO BORENSZTEIN (1927 - 1999)

jueves, 13 de octubre de 2016

LOS SISTEMAS DE PARTIDOS

Los partidos políticos no actúan de manera aislada sino que interactúan permanentemente con otros partidos con los que establecen tanto relaciones de competencia como de cooperación. Cuando se habla de un sistema de partidos se hace referencia no solo al conjunto de partidos políticos de un país, sino también a los vínculos que caracterizan las relaciones entre dichas organizaciones, de modo que las modificaciones en uno provocan cambios en los otros.

Siguiendo al politólogo Giovanni Sartori, los sistemas de partidos pueden ser clasificados de acuerdo con la combinación de dos dimensiones: una cuantitativa  (cantidad de partidos) y otra cualitativa (distancia ideológica entre ellos). Teniendo en cuenta la primera dimensión se obtiene la siguiente tipología:

ü  Partido único: en este tipo de sistema existe y se permite un solo partido.

ü Partido hegemónico: se permite la existencia de varios partidos, pero uno solo tiene la capacidad de acceder al poder, debido al límite impuesto tanto por reglas  formales como informales (fraude). De esta manera  se imposibilita la alternancia  en el gobierno, y el resto de los partidos políticos participan legitimando el triunfo  del hegemónico.

ü  Partido predominante: en este caso un partido gana recurrentemente sin apelar a prácticas ilegales. No solo se permite la existencia de otros partidos sino que  estos son legítimos competidores del partido predominante.

ü  Bipartidista: se caracteriza por la alternancia en el poder de dos partidos fuertes  sin la necesidad de recurrir a alianzas o coaliciones, ya que alguno de los dos  tiene la  necesidad de recurrir a alianzas o coaliciones, ya que alguno de los  tiene la capacidad de gobernar por sí mismo.

ü  Pluripartidista: conformado por tres o más partidos relevantes con posibilidad  de acceder al gobierno. Si se trata de tres a cinco, se lo denomina pluripartidismo limitado, y mayor de cinco partidos, extremo.



Por otra parte, de acuerdo con la segunda dimensión (la cualitativa), los partidos pueden ser clasificados en la línea ideológica izquierda – derecha. Cuando el espacio  de competencia tiende hacia el centro porque hay poca distancia ideológica entre los partidos, se lo denomina centrípeto. Al contrario, cuando la ubicación de los partidos tiende a polarizarse en los extremos, se lo conoce como centrífugo.   

LA ADOLESCENCIA EN LA HISTORIA DE NUESTRO PAIS

En estas páginas continuamos con un análisis histórico de la adolescencia, pero centrado en nuestro país, a partir de la consolidación del Estado nacional, bien avanzada la segunda mitad del siglo XIX.

ADOLESCENTES EN UNA SOCIEDAD HETEROGENEA

Durante las últimas décadas del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX se produjeron en nuestro país importantes oleadas migratorias, impulsadas, entre otros factores, por las crisis económicas y las dos guerras mundiales. Corridas por la falta de trabajo y el  hambre, millones de personas llegaban a América soñando un futuro mejor.
Los jóvenes eran muchos y solían venir solos, por lo que sufrían la separación de sus familias y el desarraigo. En este contexto, el adolescente no tenía lugar para crisis, duelos y este tipo de conflictos; eran vistos como trabajadores y estaban obligados a insertarse como tales en el mercado laboral y en la sociedad.
En las siguientes generaciones, ya asentadas en nuestro país, surgió la preocupación  por el progreso económico, el ascenso social y la formación  de los jóvenes.

ENTRE LA GUERRA Y EL PROGRESO SOCIAL                 
                                                 
Una vez finalizada la Segunda Guerra Mundial  comenzó  a consolidarse la adolescencia, independiente  del mundo  adulto, un grupo social con comportamientos propios  y diferentes del resto. En nuestro país, en consonancia con lo que sucedía en otros países, se vivía  una época de esperanzas en el progreso y el ascenso social. Era también el periodo en el que las mujeres comenzaron a integrarse en los ámbitos  profesional, económico y político.
Pero la adolescencia se vivía de una manera muy distinta de la actual. Las chicas, por ejemplo, llevaban  vestido o faldas, siempre por debajo de la rodilla, y peinados muy producidos. El hombre tenía el poder de decisión y de iniciativa, aun en situaciones  simples. Por ejemplo, cuando iba a bailar, una chica  tenía que esperar a que un varón la invitara a la pista con un cabeceo. Los encuentros eran sumamente formales y había muchas reglas de etiqueta antes  de invitar a salir a una chica, y luego había que formalizar la relación.

PAZ Y AMOR

La década de 1960 fue un tiempo de surgimiento  de diferentes movimientos  y grupos de se rebelaron contra las injusticias del mundo y contra la guerra. Fue una época de gran rebeldía por parte de numerosos jóvenes que canalizaron su disconformidad de diferentes  maneras, además de la protesta callejera. Ubicamos  en este periodo dos hitos importantes: la rebelión de los jóvenes franceses en lo que se conoce como Mayo  del 68, y un multitudinario festival de rock, en Woodstock (EE.UU). La juventud comenzó a ser vista como una fuerza viva, de acción y de cuestionamiento. Se conformó  el movimiento hippie, que se manifestó  contra toda la clase de violencia y, por eso, adoptó el símbolo de la paz. Estos grupos también realizaron experiencias que buscaban la exploración personal y la exteriorización del mundo interior. El consumo de drogas, en especial alucinógenos y marihuana, era parte de estas experiencias. Aparecieron Los Beatles y los Rolling Stones, dos bandas que sellaron la identificación de los jóvenes con el rock n´roll
También fue un momento de fuerte cuestionamiento a las instituciones, como el matrimonio y la familia tradicional. Y en su lugar se promovieron el amor libre y al aceptación de la diversidad. En nuestro país,  muchos jóvenes, en sintonía con estos movimientos, comenzaron a reunirse en asambleas universitarias, a participar en publicaciones que cuestionaban el sistema, por ejemplo. Los varones lucieron el pelo largo, y las chicas, polleras cortas y jeans.

CUANDO SE ASESINARON LOS IDEALES

Para fines de la década de 1960 y principios de la de 1970, la juventud se encontraba altamente movilizada. Sus reclamos y expresiones estaban muy marcados por una ideología que veía al mundo como un sistema injusto. Muchos jóvenes, tanto estudiantes universitarios como trabajadores, se comprometieron con la militancia en partidos políticos, agrupaciones sociales y sindicatos. Fue un momento de grandes utopías y luchas por los ideales. La acción de los jóvenes se orientaba a logar una sociedad donde no hubiera injusticias.
En algunos casos, a la acción política se le sumó la acción a través de la lucha armada en organizaciones que optaron por la violencia para la transformación social. Por eso, también fueron años de represión, la que, en nuestro país, alcanzó el momento más duro después del golpe militar de 1976. El gobierno militar se propuso “reorganizar” el país, para lo cual aplicó la represión y buscó  el disciplinamiento de la sociedad. La dictadura persiguió, secuestró y asesinó a miles de hombres, mujeres, adolescentes y niños. Se prohibieron las reuniones en grupo en la calle, la actividad de muchos artistas, políticos y dirigentes sindicales, y se controló, incluso, la forma de hablar y de vestirse.

LA GENERACIÓN DE LA DEMOCRACIA

La salida de la  dictadura militar y los primeros años de democracia fueron momentos en los que la recuperación de la libertad se combinó con crisis económicas y políticas.
Soda Stereo
La cultura se desplegó en un gran abanico de expresiones. Luego de años de censura reaparecieron músicos que habían estado censurados e hicieron su aparición bandas fundamentales como Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, Soda Stereo y Sumo. Los recitales al aire libre o en estadios y la difusión radial de las bandas hicieron que el rock nacional se consolidara y adquiriera prestigio internacional. Es el momento de auge de grupos de adolescentes que se identificaban con marcas propias: los punk, los new romantic, los que pertenecían a “la movida under”, o a la “contracultura” en la disco Cemento.
¿Qué ocurría en las escuelas? Poco a poco las pautas autoritarias impuestas por la dictadura fueron dando paso a mayor libertad y participación de los chicos, inclusive en lo pedagógico. Resurgieron los centros de estudiantes y se conformaron los primeros consejos de convivencia.
CONSUMO Y CRISIS
Los adolescentes  de los 90 son una de las primeras generaciones que creció en un régimen democrático. Además, se formaron en un contexto de enormes  transformaciones económicas que produjeron  grandes contradicciones sociales. Por un lado, el desempleo incremento la pobreza; por otro, la proliferación de grandes contradicciones sociales. Por un lado, el desempleo incremento la pobreza; por otro, la proliferación de grandes empresas y el alto valor de la moneda nacional con respecto al dólar generaron cuantiosas ganancias para algunos sectores.
Hubo cada vez más pobres que ganaban cada vez, menos, y ricos que se enriquecieron más. Asi, la sociedad quedó dividida en pobres y ricos, y una parte importante de la población directamente fue excluida, privada  de todos sus derechos. Este escenario colapsó a fines del 2001, cuando se produjo una crisis institucional que provocó la renuncia del presidente de la Nación y desencadené estallidos sociales y movilizaciones.
A los adolescentes de aquel periodo les tocó percibir un mundo social en el que el trabajo no estaba garantizado y el futuro no generaba grandes expectativas. La escuela pública dejó de ser valorada como el baluarte de la formación personal para una mejor inserción laboral y para el ascenso social.
La evolución espectacular de las tecnologías de la comunicación y la información permitieron que los mensajes, los valores, la música, las mercancías y las costumbres de otras partes del mundo se impusieran con facilidad. De ese modo, se configuro una lógica global del mundo y de consumo de productos, también globalizados.
Salud y Adolescencia/ Alejandro Balbiano

 1Ed. Bs As: Santillana, 2011

miércoles, 24 de agosto de 2016

SALUD PUBLICA


La Organización Panamericana de la Salud define la salud pública como “el esfuerzo organizado de la sociedad, principalmente a través de sus instituciones de carácter público, para mejorar, promover, proteger  y restaurar la salud de las poblaciones por medio de actuaciones de alcance colectivo”. Al hablar de esfuerzo se refiere al conjunto de acciones, instituciones, leyes  y recursos que se ponen en juego con el propósito de atender la salud de la población.

El aspecto que vamos a destacar es el carácter  colectivo  de la salud pública: no se piensa de manera aislada  en la salud de cada uno de los individuos de una población  sino en la salud integral de un conjunto de personas que viven en un determinado contexto  sociocultural.
La noción de salud pública ha tenido una dimensión social desde sus origines, pero no siempre ha tenido la relevancia actual. En los siglos XVIII y XIX se limitaba prácticamente a la higiene y al control de las epidemias. El avance de la industrialización y la consecuente formación de un sector social de trabajadores urbanos que vivían en muy malas condiciones  de salud incentivaron cierta preocupación por la dimensión social de la salud. No obstante, recién hacia mediados del siglo XX, de manera simultánea con el  desarrollo de los derechos humanos y, en particular, de los derechos sociales, comenzaron  a registrarse definiciones en el ámbito de la salud pública.
Desde este paradigma, al analizar las causas de las enfermedades se reconoce una multiplicidad de factores o determinantes de salud, entre los cuales se pueden  encontrar cuestiones sociales y medioambientales. Esto  significa que, para procurar la salud  de las poblaciones, es preciso atender esos factores de manera integral. Además, es muy importante que la población participe en los distintos momentos de generación y adopción de políticas vinculadas a la salud en los diferentes espacios, desde lo local a lo internacional.

Cada país o cada región necesita resolver los problemas que hacen a la salud publica de su población de manera particular, según las especificidades. Sin embargo, existen normas generales, sugeridas por organismos internacionales especializados en la materia, como la OMS y la OPS, entre otras.

martes, 16 de agosto de 2016

LA GLOBALIZACION Y LA SOBERANIA


Las múltiples transformaciones del mundo en el siglo XX describen el escenario  que componen el paisaje internacional. Desde cualquiera que sea su enfoque la globalización presente dos panoramas, el primero describe a los Estados tradicionales que defienden a toda costa soberanía del resto del mundo; la segunda presenta una marcada tendencia a la integración regional mediante la construcción de instituciones supranacionales, como en el caso de la Comunidad Europea o la formación de zonas de libre comercio (caso TLC, etc.) que de forma gradual van generando problemas y valores compartidos.

En caso de la globalización de la Comunidad Europea un teórico contemporáneo menciona el problema actual de su construcción:

“Los ciudadanos europeos no disponen del elemento principal de la democracia que los americanos inventaron en 1879 […] para asegurar la transparencia de la Unión, sería indispensable establecer una codificación del conjunto de textos que reglamentan, distinguiendo los elementos propiamente constituyente, de los que corresponden a las leyes orgánicas y ordinarias,  o incluso los reglamentos de aplicación. Los primeros podrían ser sintetizados bajo la forma de una Constitución clara,  que sería sometida al Consejo Europeo y al Parlamento para verificar la conformidad de los tratados que deberían  ser interpretados con exactitud”[1].

La globalización descansa sobre dos supuestos que rompen con la concepción  tradicional de la soberanía como elementos diferenciador y divisor de las comunidades nacionales. El primer supuesto es un conjunto de valores  compartidos en una región como: la democracia, libre mercado y respeto a los derechos humanos; el segundo supuesto lo integran las amenazas a la seguridad nacional que ponen en riesgo al Estado tales como: el terrorismo, el narcotráfico y el crimen organizado. Estos dos supuestos tienen características muy específicas que se permiten ser ligados a Estado tradicionales.

La nueva realidad mundial no ha logrado consolidar instituciones con entornos definidos a nivel supranacional; estos organismos no son formalmente gobierno, pero si toman una gran cantidad de decisiones que afectan a la   economía, ecología y al seguridad de los estados modernos.

Esta nueva y difusa realidad internacional obliga a pensar con mayor responsabilidad y precisión lo que ha sucedido y puede suceder en la esfera  política practica de las decisiones que toman nuestros gobernantes, y que no solo deben restringirse a una perspectiva  tradicional, sino enfocarse su visión a un plano donde se reorganicen la estructura global internacional, de tal suerte que se menos desfavorable a los intereses  nacionales y que garantice los fines de nuestra constitución.


Para los Estados tradicionales con soberanas excluyentes a intereses nacionales, la pugna interna tanto como externa son muy marcadas con fuertes resentimientos  económicos, políticos y sociales, debido a que no han creado  instituciones capaces de afrontar el espíritu de los tiempos (Zeitgeist).[2]

En los países globalizados los problemas también han estado presentes,  principalmente en el ámbito democrático, fenómeno que no han podido  solucionar las instituciones supranacionales.
Para que el mundo pueda vivir dentro de un esquema de globalización y se pueda gobernar es necesario crear:
A.      Parámetros económicos.

B.      Reconocimiento de los problemas internacionales  (terrorismo, narcotráfico y crimen organizado) y nacionales (desempleo, corrupción, inseguridad, etc.)
C.      Factores que inciden en la conducción el actuar público.
Reconocer estos elementos implica crear y asumir nuevos valores heterogéneos y entender que el Estado ha dejado de funcionar en su forma  tradicional.

Estos nuevos valores comunes deben considerar los derechos humanos básicos, el patrimonio histórico, la conservación del medio ambiente, la cultura y la seguridad.
Por lo tanto, el problema actual de la soberanía es:
a)      A manos de quien pasa la tutela de los asuntos de orden supranacional.
b)      Las fricciones que surjan entre los Estados y las instituciones supranacionales.
c)       Los mecanismos de intervención en los problemas nacionales  que afectan a la región.
Como veremos la transición de competencias estales a instancias supranacionales no solo es un problema administrativo sino político y de la filosofía política.

En la globalización en plano práctico los Estados siguen siendo la unidad fundamental del sistema mundial, pero muchos de sus problemas y competencias han pasado a un plano global.

En la actualidad muchos de los problemas locales se deciden  y se resuelven fuera de las fronteras, pero el Estado sigue conservando buena parte  de sus competencias para enfrentar  y sortear las amenazas regionales así como la fuerte presión de otros Estados.
El gran reto de los Estados hoy es superar esas presiones de los bloques o regiones comerciales o adaptarse a ellas, conservando su independencia, seguridad y económica.

Los partidarios  de la globalización abogan por la doctrina de ceder la soberanía local para construir   nuevas instituciones que reflejen los intereses políticos de una región. Por lo tanto los Estados nacionales deben sucumbir.
“Los procesos de globalización han transferido poderes de las naciones al espacio global despolitizado. Pero como en cualquier entorno social, o incluso en mayor medida dada su importancia universal, este  espacio nuevo necesita regulación, la introducción de derechos y deberes”. [3]
BANDALA FONSECA, Omar. “Ciencia Política II”. 2012



[1] M. DUVERGER, La Europa de los hombres. P 143.
[2] ZEITGEIST es una palabra de origen alemán que significa “el espíritu (Geist) del tiempo (Zeit). Denota el clima intelectual y cultural de una era.
[3] A. Giddens, La Tercera vía. La renovación de la socialdemocracia, p. 166.

LA SALUD COMO DERECHO HUMANO


Cuando se piensa en el Derecho a la Salud, también se pone atención en numerosos aspectos y factores relacionados con ella. En efecto, la protección de este derecho exige garantizar todos los demás derechos sociales- desde la seguridad en el trabajo o una alimentación adecuada hasta la educación-, y también cuestiones específicas de la salud y la enfermedad, como la posibilidad de acceder a la atención médica y a los medicamentos.

Además, la atención de la salud debe considerarse en un sentido amplio, que incluya la prevención, la promoción y la rehabilitación.

El derecho a la salud ya fue contemplado como un derecho humano en la Declaración Universal de Derechos Humanos (DUDH), en su artículo 25.

Después de la aprobación de la DUDH en 1948, se fueron incorporando naciones en la ONU, que a su vez, adoptaron estos derechos. Además, se celebraron nuevos pactos y convenciones, es decir, acuerdos y leyes internacionales cuyos objetivos eran ampliar el reconocimiento de los derechos y obligar a los Estados a cumplir plenamente su función de garante.
 Así, el derecho a la salud, para la humanidad en general y para los jóvenes en particular, se ve contemplado en distintas leyes internacionales, por ejemplo:

*El Pacto  Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (PIDESC), de 1966.

*La Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (CEDAW, por su sigla en inglés), de 1979.

*La Convención Internacional  sobre los Derechos del Niño (CIDN), 1989.

* El protocolo Adicional a la Convención Americana sobre los Derechos Humanos en materia de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (Protocolo de San Salvador), 1988.


*En el ámbito de nuestro país, tanto la Constitución Nacional Argentina como las constituciones provinciales y de la Ciudad de Buenos Aires reconocen el derecho a la salud.

Salud y Adolescencia/ Alejandro Balbiano

 1Ed. Bs As: Santillana, 2011